Nos pusimos de acuerdo. Yo esperaba sin prisa por la esquina, me hacía el despistado, hablaba con el niño y los borrachos, encendía un cigarro o compraba el periódico. Aparenté no verte llegar casi sin prisa, arreglarte un momento en el descapotable, abrir la puerta, subir hasta el segundo. Yo despisté al portero de las... Leer más →
Cómo llorar en escena
Este post es un regalo, atravesó mil países y se acurrucó en mis manos encondiéndose del olvido. Ana Istarú, costarricence nacida en San José, me lo presentó. Cómo llorar en escena Es un arte. Se aprende con dificultad, al cabo de los años. Para tal fin, el aprendiz de llanto debe, entre otras cosas, haber... Leer más →
El cuento
Cuando me escribió diciéndome que revisara el gmail se me hizo un nudo en la garganta... sus correos siempre despiertan emociones. Esta vez, para no romper con la tradición, sus letras me dejaron los ojos llenos de esa sustancia milagrosa que se llama alma... o lágrimas. Todo depende de quien las invoque. Un cuento fue... Leer más →
Heterónimos
El dividió su alma en mil pedazos y a cada uno lo disfrazó de hombre. Les dio apellidos, una casa vieja, licencia de conducción y la historia de sus vidas. Ellos, a cambio, pusieron en sus labios aquellos versos que no eran suyos. Así, como si fuera otro el autor, le plagiaban los poemas y... Leer más →
Sólo un beso…
Esta es una historia que conmueve… de esas que humedecen los ojos. Yo, sinceramente, se las recomiendo.
por Jorge de Armas

“No vengas con los besos exactos,
yo tengo cambio”
Se llamaba, pongamos que Nancy. Una chica de izquierdas, venezolana, con muchas ganas de comerse el mundo extirpándole a bocado limpio la esencia explotadora al capitalismo. Para completar su educación en el anarco marxismo leninismo, se fue a Cuba a estudiar, pero como la izquierda también se piensa a sí misma como artista, sin voz para cantar, ni habilidad para el dibujo recaló en la Facultad de Artes y Letras, y dos asientos más allá del mío, estudió Historia del Arte.
En ella vi una posibilidad, nunca la amé, nunca me enamoré. Me atraía su tez amulatada, más cerca del cobrizo taíno que del afro, sus ojos, negros como el canario de Martí, y la pausa melancólica de su castellano. Me molestaba su pulcritud excesiva, y que hablara mucho justo cuando despertábamos. Me gustaban sus pezones oscuros…
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Un poema zurdo
Ella, que siempre estuvo orgullosa de su mano derecha, hace poco renegó de la misma. Demasiados mimos acabaron por volverla estéril. La izquierda, en cambio, le engendró un poema. Y qué poema señores míos!! Qué poema!! Las cosas más absurdas de una mujer zurda Claro que yo también quise ser princesa y el centro de... Leer más →
Al de siempre…
A veces me urgen los deseos de buscarte, de encontrarte entre las piedras, de volverme lluvia. A veces, en las tristezas, se me dibuja tu nombre. Y te conviertes en arca, en isla, en horizonte. La lejanía, en esos momentos, se difumina. Y aunque estás lejos te siento cerca... 90 millas caben de lleno en... Leer más →
La Alicia que yo conozco
Mi tía se llama Alicia y, como el personaje del libro, vive en su propio País de las Maravillas. A veces se atolondra como la niña y se preocupa por el conejo: ¿llegará a tiempo a su destino? ¿Por qué lleva ese chaleco? En el castillo de la Reina Blanca tiene su morada y aunque... Leer más →
El por qué de Gabriela
Lucila de María del Perpetuo Socorro nació en Vicuña (Chile) y aunque de pequeña no intuyera que iba a convertirse en la primera latinoamericana en ganar un Nobel, su vida tuvo la misma trayectoria que sus poemas. Toda Gabriela era versos. Su padre, Juan Jerónimo Godoy Villanueva, era profesor, y aunque abandonó el hogar cuando... Leer más →
Llueve
Llueve. Y la verdad no me gusta. El cielo se encapota y parece que los de arriba están furiosos con los de abajo. Yo tengo miedo. La lluvia, de un modo u otro, me pone triste... medio nostálgica. Siempre me han parecido lágrimas esas gotas frías. Ahora, afortunadamente, nadie me mira, puedo buscarlo. Seguro andará... Leer más →