Cursilerías

¿A quién no le han hecho, en algún momento, un regalo cursi?

Un peluche, una flor, una carta, un disco de música… una estrella.

Bueno, la historia es que últimamente esas cursilerías se han ido perdiendo, han ido quedando relegadas a un segundo plano en este mundo en el que deleitarse con las estrellas es un puro lujo.  El tiempo pasa tan rápido que ya ni tenemos tiempo para pararnos un segundo en la noche y mirar al cielo. Ya nadie espera que pasen las estrellas fugaces para pedir deseos.

Quizás sea una tontería  de mi parte pensar que poseo una estrella, quizás no.
Solo sé que cuando de noche me asomo a mi ventana, una pequeña lucecita me saluda. Quizás, como me dijo un principito, las estrellas brillan para que cada uno pueda, un día, encontrar la suya. No sé. Lo que sí sé es que una flor aún logra  sonrisas… y las estrellas, bueno, las estrellas no significan lo mismo para todo el mundo.

Yo voto por retomar algunas cursilerías. ¿Alguien está conmigo?

13 comentarios sobre “Cursilerías

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  1. un regalo cursi…?
    una tarjetica de «eres el mejor amigo del mundo?»
    sip, alguna que otra vez, las colecciono
    dicen que a la tercera que te regalan tienes derecho a una encamada
    es eso verdad?

  2. Me apunto!
    Por eso intento tambien hacer mi pequenno aporte, y seguir regalando flores, aunque sean de algun papel ya desechado, el efecto que causan es muy parecido, y la sonrisa de agradecimiento es incomparable a nada…..

  3. ¿Cursilerías? Por Dios, claro que si. Son la sal de la vida, en pequeñas dosís ninguna mujer se resiste a ellas.
    Un abrazo

      1. toda la razon, la velocidad de la era informática nos pone una pistola en la cabeza para forzarnos a apretar el acelerador.
        no en balde ya no existen rafaeles, davincis y michelangelos, ahora todo ha de ser resuelto con dos clicks condenados a la mediocridad

        1. Solo las estrellas con su calma nos salvan de la velocidad a unos pocos.
          Detenerse una noche y mirar al cielo puede traer felicidad. Incluso podemos atrevernos a regalar estrellas, aunque hay que apurarse… hay que hacerlo antes de que las contabilicen.

  4. Es que, desafortunadamente, la seleccion natural en estos momentos premia a los más veloces. O a los que mejor evitan caer en lo banal sin dejar de ser rapidos 😉

  5. Lo de las cursilerías…basta que sean sinceras, cuando me joden es cuando se convierten en rutinas, en reglas para algunos: la flor que vienen vendiendo (como la del principito en una campana de cristal) en medio de una pizza, y no hay gordo (con cara de poco cursi) que no la entregue solemnemente (con cara de «soy hombre de detalles»). Pero lo mismo las cursilerías, que lo CHEO como definición universal, no individual, si se sienten de verdad, son mucho mejor y más intensas, que «el buen gusto» que también tiene rutinas y reglas, y es peor, porque es más frío.

    A mí las flores cortadas me las condenó una muchacha que me dijo: cadáveres de plantas? y ahora hasta las veo en un féretro de nylon…pero las pinto….y fue tan profunda la impresión de su comentario que hasta las regalo, pintadas, en macetas.

    1. Pablo:
      Las cursilerías solo por ser cursis… no.
      Hay que buscarles el detalle personal, la originalidad.
      A veces lo simple es lo que más llega.

      1. Muy bueno el post Mar..recuerdo una vez que regale una naranja diciendo que viera el azahar que una vez fue….y me salio bien!!!!
        Las cursilerias, cuando son del alma valga la redundancia, funcionan….porque, al final detras de los ceros y los unos, detras del cinismo y el descreimiento, todos tenemos nuestro corazoncito…

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