Dice Encarta (que conste que no lo digo yo) que el oído esta conformado por huesos llamados yunque, martillo y estribo. Y que, para colmo, también existen el caracol y el peñasco.
Definitivamente, a ese que se le ocurrió nombrar los huesos le apasionaba hacer herraduras, coleccionar polimitas y tirarse al mar desde los acantilados.
Verdad que hay cada nombrecitos…

¿Imagina si el caracol cayera del estribo al peñasco, aplastado entre el yunque y el martillo…? Una verdadera tragedia ósea.
y más aun si el caracol fuese una polymita en peligro de extinción.