Aquellas manos largas le recorrieron cada centímetro de su cuerpo; yo lo vi. Su boca desapareció entre sus muslos y con cada beso nieblas oscuras ensombrecieron sus ojos.
Fue como presenciar un asalto. Él, como galera pirata, desembarcó en la orilla y saqueó la villa, dejando apenas el rastro encendido de su presencia. Ella, convertida en espuma, se volcó en cubierta y engulló entre sus olas aquel botín robado al tiempo. Fue una lucha cruenta. Piratas y ondinas se abalanzaban entre si y se arrancaban la piel a tiras. No se dieron tregua.
Al final de la batalla solo quedaron pañuelos mojados y alguna que otra hebra rojiza que, dejada al azar, logró avanzar hasta la orilla.

Hostia niña, esta vez te has superado a tí misma, me pongo de pie, aplaudo y me vuelvo a casa.
jajajaja, gracias D, me alegra que pienses de esa manera… con comentarios como estos me hincho y me pongo a flotar.
¿Lo llegaron a hacer con diez cañones por banda?
Con 10 cañones por banda y miles de sables de abordaje.
… viento en popa, a toda vela/no surca el mar sino vuela…
Creo que tengo que leer de nuevo La isla del tesoro… Me da que me perdí lo más importante 🙂
Seguro… te recomiendo unos cuantos libros de Salgari 🙂
¿Toda esa batalla en el Mar de tus ojos…? ¡Qué historia! Imagino estés incluida en un programa de protección de testigos.
Estoy tratando de entrar, pero la selección es muy exclusiva. Quizás me pueda esconder en la casa de las ranas verdes 🙂
es de la mejor prosa poetica que he leido, de repente me hicistes recordar a Subiela,,, estoy seguro de que si el lee este post le encantaria,,
Con que lo leas tú me pongo contenta 🙂
wow!!
World of warcraft??