Aquellos ojos estaban mudos de asombro. Y sus manos… aquellas manos largas, temblaban bajo los mechones de labios rojos. La nariz veía en blanco y negro y el oído, para no ser menos, cantaba nanas infantiles.
Lo único que escapó a la locura fue la boca… que, como en las historias clásicas, terminó la noche repartiendo besos.
Qué bien escribes, lo que eres capaz de sacar en dos frases, increíble 😀
Besos.
Gracias Dessjuest… fueron (literalmente) dos frases que se me ocurrieron al azar. Me alegra que te gusten.
Que bonito!! Me hizo pensar mucho
Gracias!
por nada… o mejor… por otra visita.
Siempre me gustaron…las bocas locas y el sabor a fresa….. Cuídate