No se escriben historias de amor cuando se anda feliz, para lograrlo, para crear una obra maestra tipo Romeo y Julieta, hay que estar completamente destrozado. La muerte tiene que andar rondando cerca o el acompañante de turno tiene que ser un (o una) grandísimo(a) hijo(a) de puta.
Los romances más hermosos los han escrito personas infelices, sufridas… ¿y a quién? Bueno… a mujeres tísicas o muertas, a chulos (miren la fama que cogió Yarini), a tipos perseguidos por la ley e incluso han osado dedicárselos a bígamos. Los boleros, los más famosos…. ¿de qué tratan? de desamor.
Así es la vida… una total incongruencia. Yo, por ejemplo, llevo todo el día tratando de enhebrar un poema, pero nada, no me sale… parece que no soy lo suficientemente infeliz.
Totalmente de acuerdo… jajajaja… cuando somos felices lo aprovechamos… Cuando no, añoramos ser felices y el arte nos regala grandes cosas.
exactamente… la vida es una tramposa
Es cierto, parece que para triunfar o para hacer grandes cosas necesitamos estar rotos, de una u otra forma, es curiosa la vida en esta cuestión.
Y si extrapolamos la situación: alguien que ha sido siempre feliz y lo ha tenido todo, entonces nunca hará nada trascendental, triste existencia.
Un abrazo.
Lo que suele pasar es que cuando eres feliz te dedicas más a vivir las historias de amor que a escribir sobre ellas, por eso yo escribo tanto de sexo 😀
A tus pies querida niña.
no diga eso señor D… que yo también escribo el tema y no me quejo de ausencia 😉
Por eso concreté «suele pasar», evidentemente un niña como tú debe vivir obligatoriamente feliz, lo contrario seria para meter a la cárcel a quienes la rodean 😀
Pues yo conozco a varias personas entonces q debiesen estar presas 🙂
Creo que no se podría sintetizar mejor, «cuando eres feliz te dedicas a vivir»… quienes necesitan entonces historias geniales, graves, hermosas. Siempre los otros, pero «que les dejen su sitio en el infierno, y basta.»
Excelente reflexión mi buen amigo.
Como dijo Hudson: Varias veces emprendí el estudio de la metafísica pero siempre me interrumpió la felicidad.
razón llevaba el científico 🙂
totalmente de acuerdo contigo