El 12 de marzo del 2010 fue viernes. Uno como otro cualquiera. El día estaba soleado y los planes de una fiesta bullían en mi cabeza.
Yo no sabía.
A las 10 de la noche, botella en mano, recibí una sorpresa. Mi madre me comunicaba, con voz de ultratumba, que se había muerto mi bisabuela. Oly siempre había sido mi ancla, mi vida, mis sueños… y de repente, con una llamada, lo había perdido todo.
Donde trabajo no hay ventanas para mirar al cielo, tengo, obligatoriamente, que salir afuera. El cementerio, en cambio, me queda cerca, y el calendario me dice que pronto tendré que ir a recoger sus huesos; ya han pasado los dos años requeridos. La verdad es que aún no tengo fuerzas. Sé que me derrumbaría como antes. Me falta valor para blanquear sus restos y colocarlos, esta vez, en una caja que mida menos de su 1.26 metros.
Los días que más me asustan son los 12 de marzo. Me recuerdan que no tuve tiempo de despedirme.
Mar.. los abuelos son el amuleto que nos da la vida para proteger nuestros caprichos, a su lado vemos que no existen tantas obligaciones ni exigencias, nos sienten tan indefensos que nos abren las riendas de sus brazos. Mis abuelos fueron mi sol en primavera, mi luna en noches de insomnios, mis eternas estrellas que en el lugar que esten no dejan de iluminarme, sus recuerdos son capaces de convertir toda mi nostalgias en sonrisa…
Pues espero que todos nuestros abuelos anden juntos allá arriba.
Mar bella y buena, quizá es mejor no despedirse, hay partidas que no lo son tales. Los nuestros, los que llegan a ser nuestros en verdad y de quienes llegamos nosotros a ser, parten con un poco de nosotros y quedan con un poco de sí en nosotros. Suena a trabalenguas, pero es así, como un partirse. Entonces, las despedidas no tienen mucho sentido. Un abrazo de consuelo.
Gracias Tunie por el abrazo… y por esa maravillosa idea.
Nunca conocí abuelos o abuelas, cosa de ser el hijo pequeño de los dos hijos pequeños de sus familias, pero supongo que será algo especial, me ha sorprendido el plazo para ir a recoger los restos, dos años, me parece muy poco.
Besos reina.
Señor D, se perdió los mejores mimos de su vida. Espero que u usted si se convierta en abuelito.
Espero espero, aun me queda lejos pero me gustaría.
🙂
Marian: Mi afecto contigo en este recuerdo. No sé decir más.
querida Marian, la tristeza siempre nos dura cuando se trata de los abuelos…lo que no me gusta son los plazos para hacernos cargos de sus restos, dos años no son nada, supongo
Muy poco
Mar, me has hecho llorar…de nuevo. Oly ere, y es tu ancla siempre…pero también, lo sabes, tienes unos cuantos hombros que puedes utilizar como bastón…el mío entre ellos. Te quiero, niña. TKMM, recuerdas?
Lo sé chiquitica… yo también.
me gusta esta pagina,creo es tan natural,un escritor me llama siempre la atencion,ami me gusta pensar en vos alta,por que en el fondo somos monologos,cuando pensamos en el amor perdido vuscamos respuestas por doquier,y encontramos esas respuestas encada una de estas personas,que escriben,cada inspiracion,dramatica,que al final transfoman el corazon de los lectores,asi como a este servidor.
Pues gracias, aquí tienes un pedacito para cuando quieras.