La pequeña calabacita

calabaza

Desde que descubrió que una prima suya era la que ponía a dormir a los pequeños en las casas, se empeñó en crecer alta y saludable. Quería ser un buen relevo de sueños y fantasías y convertirse en el orgullo de la familia cucurbitácea.

Sin embargo, ahora que la adolescencia reclama sus hojas y por su tallo le corre una savia rebelde, le ha dado por andar diciendo que quiere convertirse en una calabaza gigante para, en la noche de brujas, asustar a los incautos.

Creo que se me está pervirtiendo mi florecita.

18 comentarios sobre “La pequeña calabacita

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