Desde que descubrió que una prima suya era la que ponía a dormir a los pequeños en las casas, se empeñó en crecer alta y saludable. Quería ser un buen relevo de sueños y fantasías y convertirse en el orgullo de la familia cucurbitácea.
Sin embargo, ahora que la adolescencia reclama sus hojas y por su tallo le corre una savia rebelde, le ha dado por andar diciendo que quiere convertirse en una calabaza gigante para, en la noche de brujas, asustar a los incautos.
Creo que se me está pervirtiendo mi florecita.

nice!
la fotografía me donó la idea
Calabacita pervertida… tan parecida a la dueña :p
tengo que advertirle a María que la están difamando por estos lares 😉
Calabacilla cabrona… ¡oops! Perdone usted, no volverá a suceder.
es la adolescencia Sina… la adolescencia… esperemos que sólo sea una etapa
Pues hace lo que todo el mundo cuando crece Mar; ni más ni menos.
bueno… eso depende, mire a Ann, ella era de las bien portadas
Espero que encuentre pronto un calabacín y siente las hojas 🙂
que va!!!… esta calabaza tiene que ser monja o lesbiana… que los calabazos son muy malos!!! 😉
¿Pervertiendo dices? ¡Deja que le dé por prostituirse en un mercado agropecuario!
Enrique, primero la hago puré antes que dejarla prostituirse en un agro!!!!
Córtala de raiz el abono un par de semanas, y ya verás como vuelve al buen camino.
y dónde encuentro un par de tijeras??
Nada de tijeras, ni de azadones, que eso ya no tiene remedio después.
jajajaja… no, si yo quiero que tenga más calabacitas 😉
jajaja, este post me ha gustado mucho….lo puedo poel del hamster!!! qué ideas tienes, niña!!!
eso por la imagen… que me la pasó otro Kike.