Y a veces una se levanta con un poema en la cabeza en el que los versos nacen ya con nombre propio. Entonces se expulsa el aire/texto y se vuelca la memoria en un papel mientras se decide la manera de envolver las letras.
Hay poemas/regalos que vienen ya con etiqueta. A esos, a los que no son tuyos porque propios son de otra persona, sólo se les necesita conseguirles sellos.
Cuando surge algo así, que se desgarra porque no nos pertenece, se transforma nuestra visión, casi siempre sucede, y la causa del desprendimiento cobra dimensiones inesperadas.
Que bueno leerte
La cosa es, Alejandro, saber desprenderse del poema.
Inspirador… Enhorabuena.
Gracias Johan… se hace lo que se puede 😉
Sí, pero algunos pueden más que otros… ya te he fichado por Twitter 😀
jajajaja, querido Johan, la primera que se tomó la libertad de seguirlo (y que conste que no soy stalker) fui yo 😉
Lo sé, lo sé, no tengo ningún mérito… 😦
Incapaz yo de escribir esas palabras!
GRACIAS MAR!!!! Tantas veces he tenido textos atragantados que cuando los llevo al papel siento un alivio enorme. Tengo uno dando vueltas con etiqueta y sello por estos dias…
Pues ya sabes, sólo tienes que darle vía libre 😉