Desconocimiento

Tú, por supuesto, no lo sabías... pero yo te odiaba. Por eso la furia de aquel domingo. Por eso la bestial manera de sangrarnos las bocas a mordidas, de rasgarnos el cuerpo con las manos. Cada embestida procuraba un desquite... y te empujaba contra el piso, y te enredaba los cabellos, y te rompía con... Leer más →

Lo que me hace feliz

Dormir -después de un largo período de insomnio- reposando la cabeza en otro brazo. Despertar -después de un largo período de sueño- reposando la cabeza en el mismo brazo.

Para subir al cielo

Ann -la rubia, la buena- anda paseando por las nubes. María viene a contármelo ensimismada y, casi sin creérselo todavía, me describe una complicada historia. Ella sabe (la pelirroja) que desde arriba tiene una orden de alejamiento y, medio molesta/medio animada, escrutiña el cielo en busca de alguna pista. Subió anoche de repente, la delata... Leer más →

Te vi…

A veces no hacen falta las palabras. Quizás, como canta Fito: ♫ Todo lo que diga está de más, las luces siempre encienden en el alma...♪

Uno por la igualdad

Este, para variar, es uno de esos maravillosos artículos que la Istarú regala de vez en mes -no, no le estoy robando a Arjona. Cuando lo leí, me acordé de aquella vez que a mí me dió por regalar(le) flores. Enamorarse a los ocho Cuando fui niña casi no había Día del Niño, que yo... Leer más →

De niños y otros demonios

Un vecino del ingenio dice que Dorita es mala, para probarlo me cuenta que es arisca y malcriada y que cien veces al día todo el batey la regaña. Que a la hija de un colono, le dio ayer una pedrada, y que la del mayoral le puso roja la cara, quién sabe con qué... Leer más →

La emboscada

La caza mayor -cuenta María- me parece un deporte fascinante. Empeñarse en coleccionar uno de esos animales gigantes no me motiva y, sin embargo, la batida me emociona a tal punto que, encontrarme apuntándole directo al pecho a una de esas fieras salvajes con apenas una flecha, me hierve la sangre. Esta vez, él se... Leer más →

El inmortal

Tengo un beso atorado en la garganta... el maldito se me esconde entre los dientes. Ni mordiéndome la lengua se me muere, ni gritándole tu nombre se me cansa.

El amor según Martí

Se va por la tierra andando como extraño y como loco, buscando seno donde reclinar la cabeza, labios donde poner los labios, hogar en que dar calor al corazón. Y se halla, y todo es bello de repente, y se abandona el espíritu a los placeres de la confianza, germen caliente reanima el perezoso jugo... Leer más →

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