Notas de mujer

Hacía ya un tiempo que no soñaba... ya no se me dibujaban en la memoria cuerpos desnudos y no me despertaba con esa urgencia que hace cruzar las piernas. Ya los contornos lúdicos no se me aparecían en espejismos. Y estaba triste. De alguna manera María se las había arreglado para esconderse y desaparecer de... Leer más →

La culpa es de otro…

Ando buscando un culpable, un chivo expiatorio al cual cargarle todas las desgracias. ¿No hay pan? Su culpa. ¿Me siento mal? Más culpa. ¿Que atropellaron a un perro? Maldito culpable. Un cabeza de turco, eso es lo que necesito, un hombre (pues claro que tiene que ser hombre) que me saque del apuro, un hermoso... Leer más →

Compasión

-¡Yo quiero que me des una serenata! –le dice la novia envalentonada al suplicante muchacho que le extiende el anillo- ¡O me haces una serenata o no hay boda! -Pero mi amor –se excusa el novio- ¿de dónde yo saco unos mariachis a esta hora? Mira… esteee... podemos dejarlo para otro día… los mariachis –farfulla... Leer más →

El vestido rojo

De vez en cuando -me cuenta María- me entran unas ganas terribles de ponerme el vestido rojo con que lo conocí. Es tan descarado el color que no puedo sino sentirme lista para la acción, me vuelven las ansias de muchachos ingenuos y salgo a la calle en busca de carne fresca… carne que me... Leer más →

Lección de civismo

Él la mira desde su metro y medio de estatura y, a bocajarro, le suelta una de esas preguntas morbo-asquerosas que espantan. Ella, con el más fino autocontrol que he visto en mi vida, sonríe, se le acerca y en susurros, para que nadie más que él se abochorne, le sisea al oído: -Mírame, ¿te... Leer más →

El recuerdo feliz

Ann me cuenta que cuando lo nombran sus pupilas brillan; nadie, ni siquiera su sombra, está enterada de su secreto. Cuando alguien lo menciona -confiesa- atesoro mis opiniones y sonrío… no puedo evitarlo, me gusta pensar en él y sonreír. Es como si yo supiese algo que el resto del mundo no. Es un recuerdo... Leer más →

¿Te beso?

Ayer soñé que me lanzaba a la calle y atiborraba de besos las bocas de los transeúntes. Ellos, asustados, se quedaban de piedra… entonces yo estallaba en carcajadas y corría con los labios hinchados a morderles las manos. Si no me besaban de vuelta les arrancaba los dedos. Uno a uno. En el sueño, volvía... Leer más →

Aymerich no quería… yo tampoco

Ando bebiéndome a Ángela debería ser el título es este post, llevo par de semanas detrás de la Figuera como si acabara de descubrir un tipo de clavel raro y yo fuera una botánica confesa. La leo y la examino como si no la creyera… y entonces me levanto, googleo su nombre, la busco en... Leer más →

Mentira… pura mentira

Él se le apareció de repente con las manos en la espalda –y yo, que estaba despierta y siempre he sido medio chismosa, alcancé a ver su silueta. Traía en las manos uno de esos paquetes amorfos que por lo cubierto no atiné a adivinar. Ella, que quizás intuyó que yo la espiaba, tapándole las... Leer más →

Hoy

Hoy quiero ser en tu boca la fruta prohibida de Adán y Eva… Siempre he notado que te comes lentamente las manzanas.

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