La niña de Guatemala

José tenía apenas 24 años cuando la conoció. Era maestro, de voz segura y exudaba pasión con cada célula. No era un hombre físicamente atrayente, pero cuando hablaba consumía el alma. María, en cambio, era una adolescente hermosa de 16 años y, como toda mujer, impresionable. Yo me hubiese enamorado de Martí si lo hubiese... Leer más →

Llueve y yo escucho un tango

El tango se hizo para hacer el amor. Así, categóricamente. Escuchar a Piazzolla a oscuras, en una cama, es el mejor juego preliminar. Humedece sólo pensar en la cadencia de las notas. Las quejas del acordeón argentino, cuando son arrancadas por una mano firme, se asemejan, sutilmente, a los gemidos de una mujer en celo.... Leer más →

La visión

Es apenas una sombra la que lleva sus zapatos, un atisbo de mujer. Sus manos, negras, sostienen margaritas.

Mujer cambiada

La que entró de puntillas a aquella cama y se desvistió con el pudor de una niña, no fue la misma hembra que, terminado el acto, agarró su alma y salió de prisa. Sólo quedó de su historia un poema... Sólo estos versos de la Vilariño. Después Es otra acaso es otra la que va... Leer más →

El secreto de Luis García Montero

Nos pusimos de acuerdo. Yo esperaba sin prisa por la esquina, me hacía el despistado, hablaba con el niño y los borrachos, encendía un cigarro o compraba el periódico. Aparenté no verte llegar casi sin prisa, arreglarte un momento en el descapotable, abrir la puerta, subir hasta el segundo. Yo despisté al portero de las... Leer más →

La cleptómana

Antes de conocer a la escritora Luisa Sofovich (quien más adelante se convertiría en su esposa), Ramón Gómez de la Serna estaba enamorado de una mujer hermosa. Según cuenta en sus memorias: Era poderosa y aristocrática, pero tenía la obsesión de las cucharillas. Es esa una cleptomanía corriente sobre todo en los palacios reales, y... Leer más →

Locuras

Hay locuras que son poesía, hay locuras de un raro lugar. Hay locuras sin nombre, sin fecha, sin cura, que no vale la pena curar... Ella no es de las mujeres que tienen los pies en la tierra: Ann es de las soñadoras. Un soplo de brisa hace volar su imaginación y las luces nocturnas... Leer más →

Cómo llorar en escena

Este post es un regalo, atravesó mil países y se acurrucó en mis manos encondiéndose del olvido. Ana Istarú, costarricence nacida en San José, me lo presentó. Cómo llorar en escena Es un arte. Se aprende con dificultad, al cabo de los años. Para tal fin, el aprendiz de llanto debe, entre otras cosas, haber... Leer más →

Miércoles de versos

Lo prometido es deuda... a partir de hoy los miércoles serán de versos.  Comenzando por estos, de Sabeli Ceballos Franco (Campeche, México, 1967). Disfrútenlos. VOY Oh, te quiero. Este es el momento de tomar rosas por los tallos, de apretarlos sin un ápice de miedo. De exhalar palabras apretaditas y hacer coreografías con el aliento... Leer más →

Sólo un beso…

Esta es una historia que conmueve… de esas que humedecen los ojos. Yo, sinceramente, se las recomiendo.

Avatar de Rafa G. EscalonaEl microwave

por Jorge de Armas

super kiss painting

“No vengas con los besos exactos,

yo tengo cambio”

Se llamaba, pongamos que Nancy. Una chica de izquierdas, venezolana, con muchas ganas de comerse el mundo extirpándole a bocado limpio la esencia explotadora al capitalismo.  Para completar su educación en el anarco marxismo leninismo, se fue a Cuba a estudiar, pero como la izquierda también se piensa a sí misma como artista, sin voz para cantar, ni habilidad para el dibujo recaló en la Facultad de Artes y Letras, y dos asientos más allá del mío, estudió Historia del Arte.

En ella vi una posibilidad, nunca la amé, nunca me enamoré. Me atraía su tez amulatada, más cerca del cobrizo taíno que del afro, sus ojos, negros como el canario de Martí, y la pausa melancólica de su castellano. Me molestaba su pulcritud excesiva,  y que hablara mucho justo cuando despertábamos.  Me gustaban sus pezones oscuros…

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