El que por su gusto muere…

Te lo advierto, mis besos son letales.

La frase dicha la primera vez como al descuido en algún parque lejano sobrevuela sus recuerdos. Tanto lo había advertido que no le había pasado por la cabeza que se hubiesen olvidado de ella. Se lo había repetido una y otra vez… sus besos eran letales.

Por eso, en aquella madrugada fría, cuando el doctor anunció la muerte repentina de aquel sujeto X, no se sorprendió. No era la primera vez que le sucedía. Había matado ya a un sinnúmero de muchachos y alguna que otra chica desprevenida.

Sus besos eran letales… pero ella siempre lo advertía.

22 comentarios sobre “El que por su gusto muere…

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    1. Laura primero tiene que enseñarme sus credenciales de periodista, de otra manera no revelo mis fuentes. Hay que proteger al electorado 😉

      Y no, al dar la vuelta no se convierten en estatuas de sal… la sal es muy amarga para sus propósitos… en todo caso caen convertidos en miel.

  1. toda la vida estaba
    en tus pálidos labios…
    toda la noche estaba
    en mi trémulo vaso…
    y yo cerca de ti,
    con el vino en la mano,
    ni bebí ni besé…

    eso pude: eso valgo…

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