Él la espera en aquel banco a la orilla del mar todas las tardes…
Con la cabeza cana y aquel bastón de cedro parece una estatua antigua, de esas que sólo adornan parques y monumentos.
Él la espera siempre, incluso cuando llueve… entonces aparece con su sombrilla enorme, esa que tiene cuadros azules y rayas negras, y se sienta en una esquina. Calma mirarlo sentado solo debajo de la lluvia, parece que el cielo llorara por verlo esperar.
Sin embargo, en otoño da tristeza verlo… las hojas secas le cubren los pies y su bufanda gris siempre ondea al viento. Cualquiera diría que se trata de un personaje de Jane Austen. O quizás alguna suerte de Penélope transformado en estatua.
Él la espera siempre… desde que acabó la guerra.
Ella nunca aparece.

muy triste la espera con paciencia, a veces es sinónino de desesperanza, de falsa espera.
espérame mientras sepas que yo viva… eso le escribió josé martí a martí mantilla antes de partir a la guerra…
por Dios, qué conmovedor está este post!!! lo comparto enseguida en facebook…qué genial, Mar!!!
Gracias Leydi. Me has sacado los colores.
Se me ocurrió escuchando Penélope.
Mar: Un post hondo, como la espera. Gracias.
Gracias a ti Enrique, tenerte por este pedacito siempre alegra el día.
Es bellisimo!!profundo y cruel como la espera ,
Escribes muy bien!!!no comenté en los 80 ´s para que no me mandaras a el 50, jejeje, pero mi juventud fue en aquellos años ahora me doy cuenta , porque decimos cual tiempo pasado fue mejor, saludos y que no falten tus post, gracias
Gracias a ti por este comentario tan bonito. La espera es un tema que me toca muy de cerca, y Penélope siempre me pareció una mujer muy sufrida… Quizás por eso le dediqué este post a ese viejito dulce, no es cierto que el amor no tiene sexo o edad? bueno, pues a esperar los hombres también. 🙂