El molino

El molino

La última vez que se supo de él fue en aquella historia de Don Quijote. Andaba haciéndose pasar por gigante y, en plena demostración de tamaño, rompía la endeble lanza del pobre dueño de Rocinante.
Sugún las malas lenguas, la demanda de Sancho por daños colaterales lo declaró en bancarrota.
Ahora se gana la vida tapándole el sol a los paseantes.

14 comentarios sobre “El molino

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  1. Mar: ¿Qué tendría el molino (sus brazos, su constancia, su corpacho…) para recibir el papel de malo, de gigante, en la caballeresca historia de Cervantes? ¿Será que fue un aspazo lo que lastimó la mano del gran manco?

  2. Casi en el patio de la casa donde crecí hay un molino de viento herrumbroso y persistente. En las noches con viento hacía mil esfuerzos por mover las aspas. Cuando lo lograba siempre me parecía el llamado a todas las ánimas errantes que vagaban solas en medio de la noche. Y me moría de miedo!!! Gracias por provocarme el recuerdo.

  3. Siempre he sentido cierta lástima por aquellos molinos. Y estoy seguro que ni por un soplo de viento quisieron lastimar a tan excelso caballero. Creo que ellos también son víctimas de la locura.

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